Corre el año 1916 y el cañonazo de las 12 anuncia el medio día en la capital. Frente a una plaza se vislumbra un gato que camina por ella. De súbito se detiene y observa cauto a un hombre joven que toma asiento sobre una banca mientras algo tosco abre el periódico que lleva bajo el brazo.
El gato, continua con la vista fija en el sujeto hasta que este se percata de su presencia. Alberto lo observa curioso por unos segundos, pero luego regresa a su lectura.
El sonido de pasos agitados interrumpen al joven, con enojo observa al responsable: Una muchacha un poco menor que él, cuyo caminar termina con una abrupta caída en el suelo. Continue reading →