El calor del fuego teñía el salón de colores anaranjados y cálidos. Sin embargo, lejos se encontraba ya de ser una agradable escena. Melancolía, tristeza… Desconsuelo. El ardor del corazón herido cuyo palpitar inquieto presiona la garganta con fuerza. Lágrimas que sin poder evitarlo caían en silencio por sus mejillas…
Luisa solitaria lloraba en silencio. Nadie quedaba ya que la acompañase en sus lamentos, nadie deseaba ya que la viera desahogar su tristeza.
Con cierto gesto cansino, cogió el periódico que hacía minutos observaba desde las sombras. Lo ojeó sin interés, aunque sus manos temblorosas arrugaban sin esfuerzo cada una de las páginas. <<Ya no puedo más…>>Se dijo y sin poder soportarlo tiró el periódico al otro sofá…