Aullido

El cielo se confunde con la tierra en una mezcla de colores grises, rosas y castaños. Un lobo blanco se asoma entre la niebla, cauto avanza entre aquel ambiente de fingida calma mientras graznidos repentinos rompen la seguridad de sus pisadas.

Su hocico se eleva en busca de aquel olor que lo perturba, entonces apoyando sus patas sobre un tronco apenas hueco y mohoso lo descubre. Airoso lanza un aullido.

Un ser del tamaño de un niño, pero con aspecto apenas visible asoma entre el musgo. El lobo asomando sus colmillos, ladra incesante. El ser se mezcla con las raíces, los troncos y las gotas de agua que caen de los helechos. Un grito indica la llegada de alguien más a la lucha. El ser entonces se mimetiza aun más haciéndose invisible, mas sus pisadas, aunque apenas audible para un humano, son  percibidas por el canino que corre, corre y ladra sin permitirse renunciar a su objetivo.

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