Rastro

Tengo la imagen de este pirata caminando en la penumbra. 500 años en el futuro. Con su pierna metálica oxidada y jocosa debido al frío. 

Va lento, trastabillando de tanto en tanto. Apoya sus manos para no perder su ojo de vidrio y otras para no escuchar más las quejas de su rodilla. 

En el trayecto piensa, calcula la posición de su objetivo. Tal vez, si atraviesa el océano, ese que alguna vez tuvo mar, encuentre un lugar donde guardar su barco.

Para un pirata del futuro, el mar es su tesoro. El mar, el presente y todo aquello que el hombre no supo tomar en cuenta. Porque pensó que el oro era más importante… El oro, pretensiones vacías y por sobre todo, el miedo.

Daniela Olavarría Lepe

Retorno

A veces olvida que es un alma antigua, aquella romántica que se transporta ante el sonido de los cascos de un caballo, suspira con burdos clichés o clásicos de los 90’.

Se inspira en días nublados y escribe historias durante noches de tormenta.

Que recuerda su último beso al sentir el aroma de una taza de café o imagina el que vendrá, mientras pellizca sus labios, cierra los ojos y escucha el goteo de la ventana que la protege contra la lluvia.