Rastro

Tengo la imagen de este pirata caminando en la penumbra. 500 años en el futuro. Con su pierna metálica oxidada y jocosa debido al frío. 

Va lento, trastabillando de tanto en tanto. Apoya sus manos para no perder su ojo de vidrio y otras para no escuchar más las quejas de su rodilla. 

En el trayecto piensa, calcula la posición de su objetivo. Tal vez, si atraviesa el océano, ese que alguna vez tuvo mar, encuentre un lugar donde guardar su barco.

Para un pirata del futuro, el mar es su tesoro. El mar, el presente y todo aquello que el hombre no supo tomar en cuenta. Porque pensó que el oro era más importante… El oro, pretensiones vacías y por sobre todo, el miedo.

Daniela Olavarría Lepe