Santiago, 2009.
-Hija, espérame aquí, vuelvo en unos minutos.
Asentí en silencio. Mi madre se apresuró entonces a dejarle su cédula de identidad al conserje y desaparecer por el ascensor que la esperaba.
Me encontraba en uno de los tantos edificios en pleno centro de Santiago cuya construcción databa de principios de siglo XX. Su diseño mostraba la gran influencia francesa que en esos tiempos estaban de moda y que sus arquitectos no habían dudado en plasmar. Sin embargo, sus años de esplendor aún presentes, ahora combatían con los ecos de pisadas llenas de indiferencia y con la fría humedad que provocaba la poca iluminación ante gigantes contemporáneos que avecinaban las calles. Continue reading →